La presencia de vehículos híbridos y eléctricos en comunidades de vecinos, empresas o aparcamientos ya forma parte de nuestro día a día. A medida que las instalaciones de carga eléctrica crecen, también aumentan las preguntas en torno a la seguridad en vehículos eléctricos, especialmente cuando se cargan en garajes o en espacios cerrados.
La normativa impulsa la instalación de puntos de recarga, pero el reto no termina ahí. Cada vez más gestores de edificios, responsables de flotas y comunidades se preguntan cómo deben prepararse para evitar o contener incendios en coches eléctricos y garantizar que sus instalaciones cumplen con los requisitos de seguridad actuales.
La seguridad en las infraestructuras donde se realiza la carga
En España existe un marco regulatorio que indica cómo deben diseñarse las instalaciones eléctricas y qué elementos deben existir para los puntos de recarga. Sin embargo, en cuestiones de incendio, las guías siguen evolucionando. Algunos ayuntamientos publican criterios propios, y muchas empresas especializadas generan documentos internos para orientar sobre cómo deben prepararse los garajes ante estos nuevos riesgos.
Esto ha llevado a que, más allá de la instalación eléctrica en sí, la conversación se centre en un aspecto clave: cómo debe comportarse el edificio si ocurre un incendio en un coche eléctrico.
¿Son frecuentes los incendios en coches eléctricos?
Los datos disponibles indican que no son más habituales que en vehículos tradicionales. Pero sí existe una diferencia importante: la forma en la que evoluciona un incendio cuando intervienen baterías de litio.
En determinadas circunstancias pueden producirse emisiones prolongadas de gases o reactivaciones de la batería si ha sufrido daños. Esto hace que el entorno donde se encuentra el vehículo, especialmente si es un garaje cerrado, tenga un papel fundamental para contener el incidente.
La seguridad pasiva: la defensa que actúa antes que cualquier sistema
Cuando se analiza la seguridad en zonas de carga de vehículos eléctricos, suele pensarse en detectores, extintores o ventilación. Pero hay un nivel previo, silencioso y determinante: la estructura del edificio y sus elementos de sectorización.
Algunos elementos de seguridad y su diseño han sido relevantes en el desarrollo de guías técnicas y jornadas especializadas.
Puertas cortafuegos: una barrera de protección
Las puertas cortafuegos se mantienen abiertas en muchas comunidades por comodidad, anulando su función. Si se produce un incendio en un coche eléctrico, permitir al humo y al fuego avanzar hacia escaleras, zonas comunes o incluso zonas habitadas incrementa exponencialmente el riesgo para el edificio.
Cerrar estas puertas y realizar revisiones periódicas para comprobar su buen estado son unas de las medidas más sencillas y efectivas.
Compartimentación: evitar que se propague el incendio
Cada vez se habla más de revisar la distribución interna de los garajes y garantizar que existan barreras que impidan que un incidente afecte a todo el conjunto. En instalaciones con varios puntos de recarga, reforzar esta sectorización puede reducir daños y facilitar la intervención de los Servicios de Emergencias y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
Una de las opciones para realizar esta sectorización es el uso de puertas acorazadas con propiedades ignífugas, productos certificados con resistencia al fuego según la normativa UNE EN 1634–1:2016. Esta certificación garantiza que la puerta puede resistir el fuego durante un tiempo determinado, manteniendo el fuego contenido en una zona más controlada y ofreciendo ventajas claras:
- Mayor tiempo para la evacuación antes de que el fuego se propague.
- Reducción de la exposición al humo y gases tóxicos.
- Control de la propagación del fuego a otras áreas.
- Protección de bienes y estructuras.
En definitiva, contar con puertas con resistencia al fuego certificada proporciona un tiempo extra valioso que permite actuar de manera segura y efectiva antes de que el incendio se extienda, aumentando la seguridad tanto de las personas como del edificio.

Materiales que frenan el desarrollo del fuego
El uso de revestimientos y protecciones ignífugas es una herramienta clave para que un incendio localizado no termine comprometiendo la estructura.
Evacuación clara: señalización y alumbrado eficiente
En situaciones con humo denso, la iluminación de emergencia y los recorridos de evacuación bien señalizados son esenciales para orientar a usuarios y permitir el acceso seguro de los equipos de emergencia.
La seguridad activa como complemento necesario
Aunque la seguridad pasiva contiene el incendio, la activa permite intervenir. En el contexto de la movilidad eléctrica, se presta especial atención a:
- Ventilación y extracción de humos, más necesarios ante gases de mayor toxicidad
- Rociadores automáticos que actúan sobre el vehículo afectado para evitar que el fuego se propague,
- Sistemas manuales como Bocas de Incendio Equipadas BIE, extintores o hidrantes para una primera actuación,
- Equipos complementarios como mantas ignífugas diseñadas para incidentes con baterías.
La coordinación entre seguridad pasiva y activa es clave en proyectos de renovación o construcción de garajes con zonas de recarga.
Seguridad en vehículos eléctricos: el papel del usuario
Aunque la mayor responsabilidad recae en el diseño del edificio, las pautas que siguen usuarios y conductores también son relevantes, entre ellas se recomienda:
- Comunicar a emergencias el tipo de vehículo implicado,
- Evitar el uso de agua si el incidente ocurre durante la carga,
- Mantenerse a distancia por la posible liberación de gases,
- No manipular elementos eléctricos del vehículo sin formación adecuada.
Acciones sencillas que pueden marcar la diferencia en los primeros minutos.
Un nuevo escenario para edificios, empresas y comunidades
La movilidad eléctrica está transformando los espacios. No solo por la instalación de puntos de recarga, sino por la necesidad de adaptar garajes y zonas comunes a un tipo de riesgo que, aunque no más frecuente, sí es distinto.
Empresas con flotas electrificadas, aparcamientos públicos, oficinas y comunidades están revisando sus protocolos de protección para estar alineados con las nuevas exigencias y con las expectativas de aseguradoras, auditores y responsables técnicos.
Reforzar la seguridad en zonas de carga de vehículos eléctricos no es solo una medida preventiva: es una actualización necesaria del edificio a la tecnología que utilizamos hoy.
Prepararse hoy para la seguridad de mañana
Adoptar medidas de prevención y combinar seguridad pasiva y activa no solo protege a los usuarios y las instalaciones, sino que garantiza que garajes, comunidades y empresas estén preparados para los desafíos de la movilidad eléctrica.
- Revisar periódicamente los sistemas de detección y extinción
- Mantener puertas cortafuegos operativas
- Señalizar correctamente las rutas de evacuación
Además, la formación de usuarios y personal de mantenimiento es un pilar clave: saber cómo actuar ante un incendio en un coche eléctrico, reconocer señales de alerta y coordinar la intervención con los servicios de emergencia puede reducir significativamente riesgos y daños. Prepararse hoy significa no solo cumplir la normativa, sino crear entornos más seguros, confiables y adaptados a la tecnología que usamos cada día. La seguridad en la movilidad eléctrica es una inversión en un problema actual.
