Puertas acorazadas y las mentiras más extendidas Parte 2

Puertas acorazadas y las mentiras más extendidas Parte 2

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Hace unas semanas escribimos sobre los mitos más extendidos sobre las puertas acorazadas. Desde la resistencia hasta los materiales están siempre sujetos a juicios erróneos por parte de muchos, ya que se trata de productos complicados. Por ello, desde Anloar Sistemas de Seguridad queremos continuar con esta pequeña serie de artículos donde exponemos como a las puertas acorazadas se les atribuye mentiras muy comunes.

Para este artículo, hemos decidido focalizar nuestra atención en los mitos que se pueden escuchar y leer acerca de las instalaciones. Es muy normal querer gestionar la instalación de forma particular o contratar a alguien no experto, o no especializado en instalar puertas. Para instalar una puerta acorazada se necesita cierta experiencia y conocimiento que, en ocasiones, una obra de albañilería para salir del paso puede traer consecuencias.

Mentira nº 4: La instalación es donde se puede ahorrar

La instalación es la base de la seguridad, es la pieza que enlaza la puerta con la estructura que se quiere proteger. Actualmente, muchas personas tienen la concepción de que contar con una puerta acorazada es suficiente para tener una alta protección. La respuesta más sensata será un rotundo no, de nada servirá tener un producto estrella en seguridad, si la instalación que se realiza es de pésima calidad.

En Anloar recomendamos integrar con la puerta una instalación por parte de expertos, que pueda colocar todo en su sitio, con una correcta fijación. Por ello, al comprar una puerta acorazada, se debe prever el coste de instalación de calidad si se quiere conseguir la protección prometida. Lo mismo sucede si adquirimos un vehículo equipado con un motor que permite alcanzar los 300 km/h. Pero decidimos montar unos neumáticos cuyo aguante es inferior a 200 km/h para ahorrar. Al final nunca conseguiremos llegar a la velocidad máxima y la culpa no será del coche.

Mentira nº 5: Instalar mediante obra implica más seguridad

Para instalar una puerta acorazada existen varios métodos, con sus diferentes beneficios y alguna contraindicación que debemos conocer para decidir la puerta acorazada sin mentiras o desinformación.

Instalación con obra

La tradicional obra es eficaz, pero no es la más eficiente, al margen de ser una operación bastante sucia. Precisa de varios días para conseguir el secado del yeso. En caso de usar escayola y esparto, aunque el proceso sea más rápido, no se permitirá corregir las holguras que vayan formándose con el tiempo.

Mediante soldadura

Este proceso de instalación es de los que ofrecen más resistencia y efectividad. Los inconvenientes son las grandes limitaciones que posee, dado que, se dependerá de contar con una estructura metálica a la que soldar la puerta. Además, este método precisará de un remate de carpintería.

Kit de resina

En Anloar, recomendamos esta opción, sobre todo en puertas acorazadas homologadas hasta un Grado 4 de resistencia, siendo la razón principal por la que preguntan por nuestras puertas acorazadas. Aunque dependerá del muro al que se integre la puerta, es un sistema considerablemente rápido y sobre todo más limpio.

Consiste en fijar con una resina especial, de doble componente, unas largas varillas que se acoplen al muro. Siempre que se pueda asegurar la resistencia del muro, esta opción es la más práctica y cómoda.

Conclusión

Las puertas acorazadas son productos de bastante complejidad y habitualmente de elevado precio. Asimismo, son una inversión en la seguridad de una vivienda o de un negocio, sobre todo si son puertas certificadas por el ensayo de un laboratorio.

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